¿Propósitos o despropósitos para el 2018?

January 11, 2018

 

Ya es habitual que con el comienzo del año lleguen los: pues este año me apunto al gym, pues voy a empezar a comer bien, pues este año me pongo con el huerto… (y demás blablablás) Eh, que no ironizamos con el tema, que nos parece perfecto, es genial empezar el año con motivación y con propósitos claros para cambiar cosas de nuestra vida que nos gustaría mejorar.

 

Guay, pero a partir de aquí es importante que estas afirmaciones estén bien planteadas y que además no se pierdan al doblar la esquina. Así que cogiendo el relevo de Aitor Sánchez y su sección en RTVE sobre los propósitos de 2018 vamos a diseccionar punto por punto los posibles errores en el planteamiento de los mismos.

 

Propósito nº1: Esta semana después de Reyes me pongo con un plan détox.

 

En la infografía de Carlos Ríos está muy bien representado, la cosa es muy simple.

 

 

Primero, el détox es un concepto totalmente erróneo, no existen alimentos que detoxifiquen. Nuestro propio cuerpo tiene un sistema de enzimas encargadas de detoxificar. Sí que podemos escoger alimentos más diuréticos, más amargos que estimulen el trabajo en el hígado y por consecuente su “limpieza”, pero los batidos détox que únicamente son mezcla de vegetales y verduras no tienen ningún tipo de beneficio. Es más, se trata de unos zumos a parte de CARÍSIMOS, desprovistos de gran cantidad de nutrientes, le hemos eliminado la fibra (súper importante) y con ello la matriz alimentaria y gran cantidad de fitonutrientes que se encuentran en ella.

 

Por eso dejemos a nuestro cuerpo, una máquina perfectamente diseñada detoxificarse por sí solo, que es la única forma con la que lo puede hacer.

 

¿Cuál sería la versión correcta de este propósito? Pues el aumento de consumo de frutas y verduras, las cuales tienen elevada cantidad de compuestos bioactivos que participan en procesos antioxidantes y reductores de la inflamación y el estrés metabólico.

 

Propósito nº2: Este año dejo el azúcar.

 

Hasta aquí todo bien, este propósito nos gusta, es una buena decisión. El problema es que no esté bien planteada.

 

Dejar el azúcar no significa pasarse a los edulcorantes. No significa comprar el yogur edulcorado, ni la coca-cola zero ni nada de eso. Dejar el azúcar significa eso, no consumir azúcar blanco, ni moreno, ni moreno tintado, ni panela, ni sacarina, ni sirope de ágave… (NADA DE ESO). Significa adaptar a nuestro paladar a los sabores tal y como son, sin necesidad de añadir ningún tipo de edulcorante ni cualquier endulzante chupiguay con un nombre súper raro.

 

¿Cuál sería el planteamiento correcto de este propósito? Consumir alimentos reales y no procesados, que el yogur sea lo más natural posible, que no esté ni azucarado ni edulcorado, tampoco las galletas esas Gullón que pone sin azúcar añadido porque a ver, transcribo textualmente los ingredientes: (harina de trigo, crema, (edulcorante (maltitol), grasa vegetal (palma y palmiste), almidón de trigo, fibra vegetal, aceite vegetal (girasol alto oleico), aroma de vainilla, emulgente (lecitina de soja) edulcorante (maltitol) (¿otra vez?) aceite vegetal (girasol alto oleico), cacao en polvo, fibra vegetal, gasificantes (carbonato ácido de sodio, carbonato ácido de amonio), sal, emulgente (lecitina de soja), aromas.

 

¿En serio os queréis quitar el azúcar y todo lo que acabo de escribir no?

 

Propósito nº3: Este año dejo de tomar grasa.

 

Este propósito va en línea al mencionado anteriormente con el azúcar, no debemos fijarnos en que si el producto es 0% o bajo en materia grasa, sino que el producto debe ser lo más natural posible. Como este año se ha hecho mucho eco del tema del aceite de palma, lo importante no es leer el etiquetado de todos los productos ultraprocesados que consumimos a ver si llevan palma o no. Lo importante es que estos productos ni siquiera lleven etiquetado o que si queremos unas galletas, las hagamos nosotros con un rico aceite de oliva (así seguro que no lleva palma)

 

¿Cuál sería el planteamiento correcto de este propósito? Disminuir el consumo de productos ultraprocesados, sobretodo de embutidos y carnes rojas con partes muy grasas. ¡El pescado azul no lo reduzcamos! Ya sabemos que su grasa es muy beneficiosa para la salud de nuestro corazón.

 

Propósito nº4: Este año voy a reducir los carbohidratos.

 

Existe la creencia de que los hidratos de carbono son malos, de que engordan y es por eso que mucha gente tiene como objetivo su reducción en la alimentación diaria. Los hidratos de carbono son el macronutriente que mayor energía nos proporciona en el día y es por eso que no deberíamos reducir su consumo. Además, a veces se confunde los carbohidratos simples con los complejos y se los pone a todos en el mismo saco.

 

No tiene ningún sentido dejar de consumir arroz y pasta y que de repente uno tenga una bajada de azúcar y coma chocolate (ocurre, conozco varios casos). Los hidratos de carbono son los que aportan la glucosa a nuestra sangre y nos hacen estar en un rango correcto y saludable, por lo que no deberíamos reducir la cantidad de hidratos de carbono que se consume, debe estar entorno al 55-60% de nuestro aporte calórico diario.

 

¿Cuál sería el planteamiento correcto de este propósito? Reducir el aporte de carbohidratos simples como las galletas, los zumos, las gominolas, los refrescos… sin dejar nunca de consumir frutas, pasta, pan, arroz y legumbres.

 

Y vosotros, ¿tenéis algún propósito o despropósito que queréis que comentemos? No dudéis en escribirnos si tenéis cualquier duda y a tope con este 2018 lleno de energía y buenos objetivos.

 

EAT · WELL · NOT · A · DIET

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