Suplementos vitamínicos, no tan inofensivos como parecen

March 14, 2017

En pleno siglo XXI nuestro ritmo de vida y el estrés que llevamos con éste nos obliga muchas veces a optar por soluciones rápidas y cómodas. Compramos ropa desde el sofá de casa, pedimos comida a domicilio e incluso buscamos pareja a través de la pantalla del móvil.

 

Es por eso que no es de extrañar que mucha gente se haya sumado a la moda de tomar suplementos vitamínicos, una solución fácil a las carencias que podemos tener por una dieta desequilibrada o insuficiente. Además, como dice el Dr. Mulet en su libro Comer sin miedo: "la propaganda es tan entusiasta que puede parecer que si te atiborras de antioxidantes, te conviertes en guapo y te toca la loteria".

 

En Estados Unidos un tercio de la población los toma y existe un negocio alrededor de estos muy importante, pero ¿hasta qué punto son necesarios esta clase de suplementos?

 

No vamos a subestimar las vitaminas, no hay que olvidar que estas han sido muy importantes durante la historia del ser humano para suplir carencias, que en su momento podían ser mortales. El escorbuto por déficit de vitamina C causó la muerte de muchos navegantes, el raquitismo por déficit de vitamina D provoca malformaciones en las extremidades y el déficit de vitamina A sigue causando ceguera en determinadas poblaciones del mundo. Pero eso no significa que actualmente en países desarrollados, dónde tenemos a nuestro alcance todas estas vitaminas por amplia disponibilidad de alimentos, sea necesaria la toma de suplementos vitamínicos.

 

Actualmente en la población general no se recomiendan los suplementos vitamínicos por falta de evidencia en su efectividad. Únicamente en esos grupos de población que necesitan de micronutrientes específicos se puede llegar a recomendar la ingesta de suplementos vitamínicos. Como por ejemplo, mujeres que se quieren quedar embarazadas (ácido fólico), veganos (vitamina B12) o personas que practican un ejercicio intenso.

 

Una dieta equilibrada, variada y moderada proporciona al individuo las vitaminas necesarias por lo que no es necesario recurrir ni a alimentos enriquecidos ni a los suplementos.

 

Existen ingestas recomendadas de vitaminas y minerales y una fina regulación metabólica de sus concentraciones plasmáticas por lo que un exceso de estas no aporta ningún tipo de beneficio, se excretan o bien su acumulan dando lugar a toxicidad.

 

En el caso de las vitaminas hidrosolubles (vitaminas del grupo B y C) el exceso de éstas es excretado de forma rápida, por lo que son el grupo menos peligroso desde el punto de vista tóxico. Es decir, si tienes una alimentación equilibrada el dinero que te has gastado en la farmacia terminará en el inodoro.

 

Más preocupante es el exceso de vitaminas liposolubles (A, D, E y K) dado que éstas se almacenan en el cuerpo y su exceso no se elimina con tanta facilidad como las anteriores. Sobre todo hay que prestar atención a la suplementación con vitamina K si se están tomando anticoagulantes, ya que interacciona con estos medicamentos disminuyendo su efectividad.

 

Este tema nos preocupa especialmente porque existen multitud de estudios que correlacionan los suplementos vitamínicos con mayor riesgo de cánceres e incluso mayor mortalidad. Como por ejemplo, estudios apuntan a un mayor riesgo de cáncer de pulmón y de estómago con la suplementación con β-caroteno; aumento del riesgo de cáncer de próstata con selenio; suplementos de vitamina A y β-carotenos asociados a un incremento del riesgo de muerte en general… parece que la evidencia es suficientemente fuerte como para pararse a pensar si realmente lo que creemos estar haciendo para mejorar nuestra salud, no está haciendo otra cosa que perjudicarla.

 

Pero entonces, ¿Cómo es posible que nos digan lo buenos que son los minerales y las vitaminas pero luego existan estudios que muestran un aumento de la mortalidad y del riesgo de padecer cáncer? Pues la verdad es que no lo sabemos, existen muchas hipótesis pero actualmente no hay una respuesta definitiva a este suceso.

 

Posibles mecanismos postulados:

  • El efecto de las vitaminas o los minerales junto con la matriz alimentaria es muy distinto al compuesto aislado y purificado. Los efectos beneficiosos no provienen sólo de los suplementos, sino del conjunto de elementos o sustancias bioactivas y fitoprotectoras presentes en la mayoría de alimentos.

  • Además, estos estudios que muestran aumento en la mortalidad, utilizan macrodosis que en el caso de los antioxidantes tomados en exceso, pueden tener efectos pro-oxidantes, interferir con mecanismos de defensa como la apoptosis y competir para absorber otros compuestos.

  • En la evidencia reciente sobre la carcinogénesis, se ha demostrado que un excesivo daño oxidativo puede limitar el crecimiento de las células cancerígenas a través de incrementar la tasa apoptótica del tumor o sus metástasis.

*De forma más sencilla, cuando existe un tumor nuestro objetivo es matarlo, destruirlo. Los antioxidantes lo que hacen es rescatar las células (por eso decimos que tienen ese efcto anti-aging), en el caso de células cancerigénas esa supervivencia no nos interesa.

  • Parece entonces, que necesitamos cierta cantidad de estrés oxidativo ya que el oxígeno reactivo interviene en varios procesos metabólicos incluyendo la respuesta inflamatoria y la señalización celular.

En definitiva, el consumo de suplementos específicos o de multivitamínicos no tiene ningún tipo de beneficio e incluso pueden llegar a ser perjudiciales tomados sin ningún tipo de supervisión y a modo de “por si acaso”. Tiene totalmente sentido tomar hierro si se sufre de anemia, tomar vitamina B12 en el caso de estar siguiendo una dieta sin ningún alimento de origen animal o en caso de déficits específicos confirmados a través de una analítica.

 

LOS ESTUDIOS REALIZADOS CON ALIMENTOS RICOS EN VITAMINAS Y MINERALES MUESTRAN UNA DISMINUCIÓN DE LA MORTALIDAD, PASTILLAS "MILAGROSAS" CON EXCESIVAS CANTIDADES DE VITAMINAS O MINERALES MUESTRAN UN AUMENTO DE LA MORTALIDAD.

 

Y eso no lo digo solo yo, todas las guías sobre la actuación médica, sobretodo las que tratan el cáncer no recomiendan la ingesta de estos suplementos, entre las cuales se encuentra la American Cancer Society.

 

¿Ahora nos lo pensaremos dos veces antes de recurrir a la suplementación y empezar a comer de verdad? Espero que sí, o si como mínimo te lo piensas dos veces antes de ir a la farmácia, me daré por satisfecha.

 

 

“Las vitaminas y los minerales aislados de los alimentos y administrados como suplemento dietético no suelen conseguir resultados protectores de la salud similares a los conseguidos consumiendo frutas y verduras frescas.”

 

 

 

 

 

 

1. Ozben T. Antioxidant Supplementation on Cancer Risk and Concurrent Use of Antioxidants during Cancer Therapy: An Update. Curr Top Med Chem. 2014;15(Dec 29 [Epub ahead of print]):170–8.

 

2. Saeidnia S, Abdollahi M. Antioxidants: Friends or foe in prevention or treatment of cancer: The debate of the century [Internet]. Vol. 271, Toxicology and Applied Pharmacology. Elsevier Inc.; 2013. p. 49–63. Available from: http://dx.doi.org/10.1016/j.taap.2013.05.004

 

3. Dolara P, Bigagli E, Collins A. Antioxidant vitamins and mineral supplementation, life span expansion and cancer incidence: A critical commentary. Vol. 51, European Journal of Nutrition. 2012. p. 769–81.

 

4. Jeon YJ, Myung SK, Lee EH, Kim Y, Chang YJ, Ju W, et al. Effects of beta-carotene supplements on cancer prevention: meta-analysis of randomized controlled trials. Nutr Cancer. 2011;63:1196-207. [PMID: 21981610]

 

 

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